VIAJANDO  

…Y todos los árboles pedían

al cielo su bendición :

al rey sol, que desde arriba

afirmaba su color.

 

La tierra con su tibieza

protegía silenciosa

las raíces bien profundas

que alimentan la arboleda,

proporcionando la savia

que se trepa por las venas.

 

El aire con complacencia

acaricia las maderas,

y murmullos misteriosos

salen de enredaderas.

 

Ramas que miran al cielo

remolinos que hace el viento,

silva y mueve  hojarasca

esparcida por el suelo.

 

Allá arriba, muy quietitas

ramas y hojas rezando,

como pidiendo clemencia

para este mundo tan ciego.

 

… Y todos los árboles pedían

al cielo su bendición:

 

para los hombres perdones

mucho amor, nunca traición,

que se realice en la tierra

un acto de redención.

 

Que la palabra  injusticia

no tenga lugar alguno,

que los buenos sean premiados

y los otros…!olvidados!

 

…Y todos los árboles pedían

al cielo  ¡…Señor…Señor…Señor ¡

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NELLY   ANTOKOLETZ