U N Q U I L L O   P I N T A D O 

Los rayos lunares  besan  a la noche y su atractivo,

ella cumple su destino

de insertar  sueños  y suspiros. 

 

Con sus aires de  simiente, se despierta la ciudad,

despierta la adolescente

desprolija casi siempre. 

 

Serranos y puros  aires de perfumes e ilusiones,

sueños imposibles,

en los hombres de antes. 

 

Recepta genios,  figuras, la paleta del color,

reflejos que dejó Don Lino

en el alma del pintor. 

 

Cada pedazo de tierra, contiene sabor,

sabor de cosas extrañas

que nos regala la sierra. 

 

Todo quien llega a la hacienda  jamás deja territorio

,se puede ir tras su sino

más vuelve al lugar de ciencia. 

 

Unquillo de tiempos de antes,  Unquillo en la era actual,

serás siempre acompañante

del hombre, en su soledad. 

 

Quedan amigos de ayer, germinaron sus raíces,

ellos dejaron sus huellas

que legaron a sus hijos. 

 

Las luces de las vidrieras  se reflejan en espejos,

en los autos, en las casas

en el alma de los viejos. 

 

Pequeña ciudad serrana coronada por montañas

con los valles empotrados

que iluminan las mañanas. 

 

Fulgor que reina imponente integrando luces suaves,

esta suspendido el viento,

todo dora el sol naciente. 

 

Canto este canto escrito a mi Unquillo ancestral,

elevo mis oraciones

y si puedo, las recito. 

 

La luz diurna  besa suave las colinas y sus verdes,

relucen bajo los rayos

los colores  y el celeste

 

 de un cielo inigualable con  nubes rosadas

que cubren

la timidez   de la tarde.

 

 Anochece y las sombras, alargadas, silenciosas,

tapan con leves arrullos,

los cerritos y las lomas. 

 

Duerme la noche de Unquillo,  las hojas expelen sueños,

el hombre  no sabe cómo,

acomodar  su delirio.-

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NELLY  ANTOKOLETZ