AGÓNICO 
 
¡Qué descabellada quimera la mía!
Creer que los besos atraen amores
si hoy no cuenta en la alquimia
ni besos ni amores,  todo es lascivia. 
 
 Mi cuerpo de fuego te busca y espera,
tan solo el silencio responde al llamado.
¡Qué sola me quedo yo, sin tu presencia,
qué poco me queda ya de tu pasado!  
 
De roca y granito estás hecho,
ajeno a mis quereres, como si supieras
que tengo grabada tu imagen
en lo mas profundo de mis sentimientos. 
 
Destroza de un golpe este pecho mío,
rómpelo en pedazos, agota mi vida,
reduce a cenizas la hembra bravía,
hiérela conciente, sangrante, en un río.  
 
Quema en llama ardiente la pena sentida,
aprieta en tus manos y ahoga el hechizo
de tu amor prendido como flor del aire
que cuelga desnudo ante tu impureza.  
 
Anuda mis manos, ata la cabeza,
cuélgame al revés y córtame las venas
de este pobre cuello, que apenas sostiene
la ilusa cabeza que tanto te quiere.  
 
Pero cuando llegues allá, por el pecho,
en donde retumba el tic-tac de lo eterno,
y en donde se  siente, se ama, se odia,
ten mucho cuidado, pon suave la mano
porque es allí mismo el lugar preciso
en donde tu vida vive con su ritmo. 
 
Si agita tu alma un siniestro instinto
y quieres matarle, termina de un golpe
para que no quede de ti, ni tu mismo.
Remata mi cuerpo, termina mi vida,
no temas a nada y cumple tu destino. 
 
Cobardía es dejar morir de a poco,
en larga agonía, un corazón loco. 
 
 Del libro Las Manos de Andrés
NELLY  ANTOKOLETZ
2007

Este poema fue escrito tras dolorosas situaciones que suceden cuando uno ama y el otro…no!