NO PECAR…NO PECAR…
Se oye el ruido de la selva…
Camina el Hombre
descuidado.
Y van marcando sus pies
el sendero desvirtuado.
Con pasos suaves va Eva
surcando la verde mar:
Las hojas susurran quedo.
¡No pecar…No pecar…!
Mas la selva tumultuosa
desteje ramas y frutos,
y la manzana jugosa,
roja, apetitosa,
va cayendo despacito
enredada con la hiedra.
Eva cierra los ojos,
pues el fulgor ya la ciega,
y el olor a fruta dulce
despierta deseos ciertos.
El Hombre huele perfumes
emanados de sus cuerpos,
se dilatan sus narices,
se pone su piel caliente.
La fruta, esa manzana,
la comen los dos sonrientes.
Y nació en ese instante
un mundo lleno de gente,
que por millones se cuenta
y nosotros, sus descendientes
NELLY ANTOKOLETZ
2006

