“E L L A S “
Hombre y mujer son muy amigos…
cada cual con un frente diferente,
él cree en su poder eternamente
y ella quiere hacer otro camino.
Consigue lo que quiere, casi siempre,
después de trazar una estrategia,
convencer ciertamente a su pareja
y continuar la vida irreverente.
La meta de su mente, está urdida
dentro de una compleja suerte,
quiere al hombre esclavo permanente,
para gozar plenamente de su vida.
El hombre que proviene de una cuna
que cuidó su comida y alegrías,
se siente incapáz , inerte,
.sin posibilidad alguna.
No cree que la dama sea consciente
del odioso pensar que le carcome,
hacer de su consorte el remanente
de una caza sin valor y decadente.
Trabaja la idea como el frente
de una guerra que ganar, sin dilaciones,
ella tiene que tener las sensaciones
y su marido, un deshecho permanente.
“No cedas jamás ante las lágrimas
que derrama junto a ti, la desdichada,
esas lágrimas no son las verdaderas
es la bala del fusil, que llega y mata”
Los hombre siguen niños, ya mayores
,que creen aún en ilusiones,
los juguetes, las palabras que provienen
de esa madre que siempre los adora.
Corona esta escalera de desdichas
que la “turra” no desea un hombre bueno,
lo prefiere perverso y altanero
engañador, pegador y pendenciero.
Es entonces que comienza a ser su esclava
por que siempre con el malo se entrelaza,
y las madres con cuidados especiales
ven al hijo en manos despreciables.
Obligaciones, exigencias, malos tratos,
hasta el día en que ella lo desprecia,
cuando ve que ya de él, solo queda,
un deshilachado estropajo.-
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NELLY ANTOKOLETZ.-

