A L E T E O
Domingo sin luz: pasan las horas,
dejan huecos tenebrosos,
hundimiento febril:
los recuerdos, añoranzas, flashes vivos…
dónde están?
Son las brujas desnudadas, sin sombreros
ni ropón. Crueles vuelven
acosando,
al endeble corazón. Cuántos hechos,
qué de estrellas, sentimientos,
mucho amor.
Desespero de la ausencia
y deshecha sensación,
hoy no cantan los jilgueros
ni el picaflor aletea
millonario, tras la flor.
Sólo surgen de la nada
los latidos de un tambor,
llega tenue, desde lejos
con su tic tac soñador.
Son las horas del domingo
que remuerden sin pudor,
llamando en la distancia
al recuerdo y al dolor.
Es silencio que se escucha
provocando soledad,
es la vida que ha pasado
y el amor, esquivo, altivo,
ya no vuelve nunca más.-

