El último mensaje
JOSÉ IGNACIO RUCCI
El 25 de septiembre de 1973, en nombre de lo que denominaban movimiento obrero organizado, José Ignacio Rucci iba a leer por canal 13 de televisión un mensaje que entre otras cosas decía:
"Ahora el fragor de las luchas ha pasado a convertirse en historia. La realidad de nuestros días es la unión, el trabajo y la paz. Por primera vez en 18 largos y sacrificados años se ha expresado sin limitación alguna, con absoluta soberanía, la voluntad popular.
Ninguna sombra del pasado podrá interponerse ahora para que los argentinos marchemos unidos y solidarios, hasta la construcción de la Argentina potencia. Los trabajadores han contribuido al proceso de liberación y a la modificación de las estructuras caducas y la destrucción se ha operado no sólo en los aspectos materiales de lo que fuera una nación próspera y libre, sino en la conversión en una colonia empobrecida, dependiente, opresora e injusta."
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"Hubo un proceso distorsionador en el ámbito espiritual y cultural, cuyas consecuencias no han podido ser erradicadas del todo y aún las seguimos viviendo y soportando. Significa esto que a la recuperación plena del poder adquisitivo de los salarios, a la valorización del trabajo a la creación de nuevas riquezas, es necesario agregar la pacificación de los espíritus, requisito indispensable para encarar un proceso de reconstrucción y la reconquista de los valores nacionales, cuya vigencia absoluta asegurará la elección de los mejores caminos para arribar al objetivo común."
"Sólo por ignorancia o mala fe se pueden exigir soluciones inmediatas para problemas que fueron profundizados durante tantos, años; no se puede apelar a la violencia rayana en lo criminal, en un clima de amplias libertades e igualdad de posibilidades; no se puede seguir abrigando ambiciones y privilegios, creando condiciones injustas, burlando las leyes, impidiendo o saboteando la consolidación de un proceso que ha sido aprobado por la mayoría del país."
"En este aspecto, las delincuentes comunes que se resisten a amalgamarse en una sociedad productora, son parangonables con los delincuentes políticos y económicos, empeñados en defender un estado de cosas que no puede seguir ya en vigencia."
"También en este aspecto resulta tan perniciosa para la Nación la subsistencia de pretensiones liberales injustas, como la acción dé los grupos de ultraizquierda o derecha, que en los países hermanos contribuyen entre sí para abortar las posibilidades de una política popular. Nadie podrá negar que ahora las leyes se apoyan indiscutiblemente en el consenso mayoritario y, por tanto, no existe argumento alguna que justifique su incumplimiento. Sólo el acatamiento estricto de la ley nos hará realmente libres, pero el acatamiento deberá ser parejo, como parejas habrán de ser las sanciones, a quienes pretenden seguir imponiendo sus convivencias sectoriales por encima de las necesidades auténticas de la comunidad."
"Las leyes emanadas del gobierno del pueblo, elaboradas por los representantes del pueblo, habrán de regir la convivencia argentina, asegurar los derechos de todos para frenar a cualquier acción ilícita y por lo tanto antinacional y antipopular. Sólo de esa manera se garantizará la paz y la unidad de los argentinos, y se cimentan las bases sobre las cuales las nuevas generaciones, nuestra maravillosa juventud, irá produciendo el indispensable trasvasamiento que la acercará al futuro y el logro de sus mejores destinos."
"Esa juventud comprende que la etapa de la lucha ha sido superada, y hoy el campo de batalla se centra en la reconstrucción hacia la liberación de la patria y la realización integral del pueblo. Este es el pensamiento de la clase trabajadora organizada."
"Debemos lograr el robustecimiento de la unidad latinoamericana y del Tercer Mundo, contra toda forma de imperialismos, la subordinación a las centrales continentales o internacionales, quienes sirven a la política imperialista de cualquier signo."
"La reconstrucción de la Patria es una tarea común para todos los argentinos, sin sectarismos ni exclusiones. La liberación será el destino común que habremos sabido conquistar, con patriotismo, sin egoísmos, abiertos mentalmente a una sociedad nueva, para una vida más justa, para un mundo mejor."
Biografía de JOSÉ IGNACIO RUCCI.-
Salido de las filas de los trabajadores, JOSÉ IGNACIO RUCCI fue un hombre de principios que comprendía perfectamente lo que significaba la libertad de pensamientos.
Su último discurso lo expresa claramente y quienes estamos dentro de esa línea lo entendemos profundamente. Su asesinato tuvo graves consecuencias para el futuro argentino- Fue por esa causa que los montoneros –una parte de ellos - según algunos de ellos mismos - decidió que su muerte despejaría el camino perseguido por ellos, que no era el de la libertad seguramente, si no el de la sujeción a un sistema despótico para tiranizar al pueblo.
HOY, LOS MONTONEROS SON LOS QUE DESDE ATRÁS Y ARTERAMENTE, QUIEREN MANEJAR A QUIENES GOBIERNAN Y LO CONSIGUEN, OCUPANDO PUESTOS IMPORTANTES DENTRO DE ESTE PSEUDO GOBIERNO.-
Nació el 15 de mayo de 1924 en la localidad de Alcorta, provincia de Santa Fe en un puesto de la estancia “La Esperanza”. De orígenes muy humildes, su primer trabajo, siendo apenas adolescente, fue el de domador de caballos. Abandonando su ámbito rural, vino a tentar el destino a la Capital Federal, como tantos otros en esos tiempos.
Desde muy joven se destacaba en él un espíritu lleno de inquietudes y una aguda inteligencia
Sus comienzos como metalúrgico Consigue trabajo en la fábrica de cocinas “Catita”, muy populares en aquella época, lo que lo lleva a convertirse en un trabajador metalúrgico, empezando bien desde abajo, comenzando barriendo el taller para luego gracias a su constancia y capacidad ir adquiriendo conocimientos para realizar tareas más técnicas, pero siempre con el orgullo de ser obrero.
Aún después de conseguir ser electo delegado. Su pequeña figura se fue agigantando cobrando gran relevancia en su gestión de delegado, que lo lleva a ser Secretario de Prensa de la Unión Obrera Metalúrgica cuando era encabezada por Augusto Timoteo Vandor Secretario General de la CGT Se destacó también por su eficaz gestión como interventor nombrado por el gremio de la seccional de San Nicolás a mediados de los años 60, trascendiendo aún más su prestigio como sindicalista de primera línea.
En Julio de 1970 siendo un modelo a seguir tanto como sindicalista, como ser humano, compañero leal, humilde y valiente como pocos, el Congreso Confederal, lo designa Secretario General de la CGT, y electo nuevamente en el cargo en 1972. Su lucha fue constante, testimonio de ello fue que literalmente vivía en su despacho de la sede de la calle Azopardo.
El retorno del General Perón No hay dudas que José Ignacio Rucci fue una pieza clave en el retorno del General Perón a nuestra patria y su posterior tercera presidencia. Queda como un ícono de la memoria popular aquél lluvioso pero glorioso día, aquella imagen de Rucci llevando del brazo a Perón y sosteniendo en alto un paraguas para guarecerse ambos de la lluvia.
El Cobarde crimen El 23 de Septiembre de 1973, pocos días antes de ver a Perón asumir por tercera vez la presidencia, los argentinos nos enteramos que habían asesinado a Rucci. De a poco se fueron conociendo los detalles del vil asesinato. Fue poco después del mediodía, cuando Rucci y un grupo de dirigentes sindicales abandonaban una reunión en una vivienda prestada en la calle Avellaneda al 2900.
Todo indica que hubo una cuidada planificación, una cuidada logística, armas sofisticadas y un ensañamiento y sangre fría que hace pensar en un grupo muy profesional, ligado a intereses poderosos Rucci recibió innumerables heridas, casi todas mortales, y de diferentes calibres.
Uno de sus choferes logró sobrevivir, pese a recibir 7 disparos José Ignacio Rucci se había casado con Nélida Blanca Vaglio y tuvo dos hijos: Aníbal y Claudia que apenas tenían 14 y 9 años cuando asesinaron a su padre.
La muerte de Rucci, a los 49 años de edad, hizo decir al General Perón en el velatorio: -“Me han cortado las patas…”

